El caos en que se convirtió Buenos Aires desde principios de siglo me llevó a adoptar la bicicleta como medio de transporte urbano. El colectivo, el auto, el tren y el subte quedaron en el recuerdo.
Ya sabía disfrutar de la belleza de la arquitectura porteña, tanto como que viví muchos años en el Palacio de los Patos, en Ugarteche entre Cabello y Gutiérrez. Un ejemplo de la arquitectura de la escuela de Beaux Arts según Eduardo Lazzari, con una rica historia, que está muy bien resumida en este blog:
http://www.arcondebuenosaires.com.ar/palacio_los_patos.htm
Como sucede con todas las expresiones artísticas, el placer de la contemplación es proporcional al tiempo que uno le dedica.
De tal modo, desde hace varios años disfruto -y cada vez más- de la arquitectura porteña.
Y frecuentando dos lugares entrañables (Licorería Paradiso y Brasserie Petanque) me encariñé con Montserrat, uno de los barrios en los que abundan estos tesoros.
Aquí comparto algunos.
El Forjador y las cúpulas del edificio Otto Wulff
Entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX, Lorenzo Siegerist y Morten F. Ronnow diseñaron dos edificios emblemáticos del barrio de Montserrat: la Fábrica «El Forjador» y el Edificio Otto Wulff.
Esta fotografía extraordinaria captura los elementos distintivos de ambos edificios: el forjador (obra de los célebres Talleres Eiffel) y las cúpulas del Otto Wulff.
Según Eduardo Lazzari, las cúpulas representan las coronas del imperio austrohúngaro: la que tiene forma de sol a los Habsburgo (Austria) y la que tiene forma de corona al Reino de Hungría.

En estos links se podrán encontrar excelentes muestras del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires:
http://www.ssplan.buenosaires.gov.ar//webfiles/p_urbano_ssplan.php
Haz clic para acceder a Arquis03_web.pdf
Haz clic para acceder a Moderno.pdf